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Frascos de vidrio de boca angosta desde 1/2 oz, con acabados de cuello estándar, para almacenar líquidos, reactivos y muestras.
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Una boca angosta es una elección deliberada, no una más barata. La abertura menor significa menos superficie de líquido expuesta al aire, un sello de tapa más pequeño que pueda fallar y mucha menos posibilidad de que el contenido se derrame al cargar o inclinar el frasco.
Los frascos de boca angosta son para líquidos: reactivos, solventes, estándares, muestras que se vierten. El cuello restringido además facilita verter con precisión, porque el flujo sale controlado y no como una lámina.
Los frascos de boca ancha son para todo lo que deba entrar o salir como sólido — polvos, tabletas, hisopos, suelo — o que haya que alcanzar con una espátula. Intentar llenar de polvo un frasco de boca angosta es una lección que todos aprenden una vez.
El acabado de cuello, que se cita como 20mm-400 o similar, indica tanto el diámetro como la forma de rosca. Una tapa tiene que coincidir en ambos. Un cierre que parece encajar pero fue hecho para otro acabado sellará contra la superficie equivocada y goteará — normalmente en tránsito, dentro de una caja con otros frascos.
El vidrio no absorbe, no lixivia plastificante y no se hincha con solventes, así que es el envase correcto para muestras orgánicas, estándares que no deben cambiar y cualquier cosa guardada por mucho tiempo. También se rompe, así que va en gradilla o estuche de transporte, no suelto en un bolso.